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Ante la realidad social de contar en este archipiélago canario con un rico patrimonio etnográfico y folclórico, donde la tradición oral ha sido fundamental y donde cada vez más se imponen diversos factores que llevan a la más profunda aculturación con frecuentes situaciones de tergiversación cultural así como la indiferencia, estancamiento y hasta la desidia de responsables de nuestro patrimonio cultural. La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria toma la iniciativa y dentro de la función social que le caracteriza crea este Aula de Folclore y Etnografía de Canarias...


ENCUESTA

El Aula de Folclore y Etnografía de Canarias tiene gran interés en la investigación etnografica y folclorica en pro de rescatar y recopilar, en la medida de lo posible, todo el legado cultural relativo a las señas de identidad canaria y divulgar estos conocimientos y datos recopilados. Para ello entendemos la necesidad, entre otras, de contar con una Agrupación Folclórica que cumpla con estos objetivos.

Pero también entendemos que el folclore canario es fruto de las influencias que han pasado por el archipiélago, ya que ha ido asimilando ritmos y melodías, hasta tener la riqueza y variedad que le caracteriza. Y esa evolución no se detiene, sino que continúa, y el Aula pone su granito de arena apostando también por la fusión y la investigación de nuevas formas de expresión basadas en las raíces de nuestro folclore.

Si te interesa formar parte en la selección de los futuros componentes del cuerpo musical, o bien te gustaría formar parte del grupo Atlántica ULPGC (antigua Parranda Universitaria), o simplemente tienes inquietudes musicales relacionadas con nuestro folclore, rellena la siguiente encuesta. Nos pondremos en contacto contigo.


José Antonio Ramos está presente entre nosotros

La caja del timple rota,
mudas Re, La, Mi, Do, Sol,
en sostenido y bemol
la muerte ha puesto la nota.
De una cuerda sola brota
el pulso de un ritmo cruel,
corazón a flor de piel
somos quienes lo escuchamos:
¡Murió José Antonio Ramos
y el timple, también, con él!

Pero, simple timple, advierte
que en los aires ancestrales
de las notas naturales
la vida vence a la muerte.
El maestro es quien convierte
a compás el ritmo fiel,
corazón a flor de piel
somos quienes lo escuchamos:
¡Vive José Antonio Ramos
del timple que vive en él!

Alzó el timple al infinito,
con su peculiar maestría
y hoy me invade la agonía
por su corazón marchito.
Nos queda su arte exquisito,
nadie lo hizo como él.
Corazón a flor de piel
somos quienes lo escuchamos:
¡Gloria a José Antonio Ramos
con un timple por laurel!